Bajo los tilos/Unter den linden.
Suena lindo, a té relajante, a sombra y descanso.
El original queda en Berlín, un poco lejos...
Fue el nombre inicial del blog de mi hermana.
Bajo los fresnos.
Cuando eramos chicos la doble hilera de fresnos de nuestro jardín estaba en una hondonada del terreno.
Cuando llovía se inundaba y nosotros veíamos como el agua entraba rápidamente en nuestras botas de goma (azules o amarillas) y "nadabamos" en el gran charco.
En verano se llenaban de manchones de gatas peludas que trepaban por los troncos y caían de las ramas.
Eran combatidas con lo mismo que los piojos de nuestras cabezas: un chorro o baldazo de kerosene.
En otoño armábamos colchones de hojas.
En invierno veíamos sus ramas curvarse con el viento con una flexibilidad envidiable y tranquilizadora.
El sulky que compramos con papá en un remate como regalo para mi mamá de incuestionable originalidad quedó ahí en la sombra para que juguemos.
Me acuerdo todavía la primera vez que ví sus hojas en detalle cuando usé por primera vez anteojos después de años de ir por el mundo con mi mirada miope.
Bajo los fresnos están muchos de nuestros recuerdos de infancia.
El terreno está ahora nivelado, no hay más gatas peludas como tampoco hay mojarritas, renacuajos (o yo ya no los veo). Los bichitos de luz tampoco son tantos...
Bajo los fresnos juegan ahora nuestros hijos y nosotras con ellos.
Queda acá, cerca.
Es el nombre de nuestro blog.
Ahora me pregunto.
Por qué me cuesta tanto un simple cambio de nombre?